No duró nada, pasó con el apuro de los nubarrones del sudeste, claro
que derramó toda su energía, pero en definitiva no duró nada, por lo
menos para mí; que siempre espero más de todo.
Por un momento estoy sentado en la puerta de mi casa, el final de mi
niñez. Veo el barrio, reconozco las caras y los aromas, mis ojos se
humedecen y una voz me llama por mi nombre, es hora, por fin, de
jugar.
El tren de las fechas me trajo a donde estoy, hoy más que nunca,
sentir las caricias a distancia de la gente que me quiere y me lo
dice, como puede; decía, hoy más que nunca: cuando cierre mis ojos
para el descanso pensaré en los horarios, las distancias y el cariño,
que como el más testarudo de los yuyos, crece y hasta de vez en cuando
nos regala una flor con forma de sonrisa.
30 Jun
Publicado por Pal en Julio 6, 2009 at 4:24 am
qué cosa más linda.
Es que si, no dura nunca ni lo que dura un suspiro.
Miro a mi hijo y lo beso.
Publicado por Kill en Julio 6, 2009 at 11:24 am
Besalo mucho Pal!!!