El invierno más crudo

Yo la amo, mi corazón está lleno de sonrisas y buenas noticias desde que la conocí.
Ella es especial como no lo fue jamás nadie en mi vida.
Sus curvas, la estridencia de su risa, su cabello en mi boca, el ahogo agitado del sexo sin concesiones, el roce de sus delgados pies en el medio de la noche, sus abrazos nocturnos.
Todas esas cosas las voy a extrañar eternamente.
La perdí, incluso hoy me pregunto si es que alguna vez la tuve para poder justificar tanta pérdida. Su actitud me desgarró el alma y hoy me digo que soy fuerte, que puedo sostener este tsunami de emociones, autoengaño.
Me siento como nunca antes me sentí, tan derrotado, tan falto de esperanzas que ni siquiera puedo derramar una sola lágrima.
Ella era mi norte y mi sur, la dueña de mis risas.
Hoy no está más y parece que no hay absolutamente nada que pueda hacer para remediarlo, solo seguir velando las noches, mirando el cielo, intentando calentar mi cama que está helada de dolor. Empieza el invierno más largo de mi vida de la mano del cumpleaños más triste que vaya a pasar. Le escribo a mi yo del futuro esta carta para que sepa, en el estado en el que esté, como estabamos hoy, me escribo para saber si mejoré o aún estoy empantanado, me escribo como si mi vida dependiera de ello. Yo la amo, pero voy a tener que forzar a mi alma a olvidarla lo antes posible. Antes de que termine este invierno y nos apure el sol para renacer.

El muelle

Una vez más y casi sin proponérmelo me acerco al desfiladero, ese precipicio aterrador y a la vez fascinante que embriaga de viento y desesperación.

Será que no encontrar tus ojos mirándome es una empresa imposible?

Será que los años que pasaron me han dejado marcas demasiado profundas en el cuerpo como para seguir sintiendo el impertinente deseo de saltar?

Cuántas preguntas sin respuestas hay arriba de esta mesa de madera noble, llena de vetas y nudos, de rayones que cuentan historias.

El repiqueteo de las teclas es mi compañero para esta noche de invierno, un invierno profundo, candente, ahogado de humedad.

Pienso, siento, pienso y siento, siento y pienso, mi alma sensible no pretende conectar con vos, no quiere cambiar nada de vos, no quiere que me quieras ya, de qué puede servir eso?

Acaso es posible detener lo inevitable. Vos te alejás en un barco y yo te miro desde un muelle lleno de personas que vinieron a despedirse.

Mi llanto se disimula con el de la  multitud y yo escucho uno a uno como se quiebran los huesos de mi cuerpo, en una última implosión de impotencia, en un ballet de pérdida y desilusión.

Me entregué a vos sin condiciones, no importa si fueron dos horas o un año, lo que importa hoy es que lo hice, esa tal vez sea la razón más fuerte por la que seguir buscando y participando de este juego tendrá sentido.

Los números de 2010

Los duendes de estadísticas de WordPress.com han analizado el desempeño de este blog en 2010 y te presentan un resumen de alto nivel de la salud de tu blog:

Healthy blog!

El Blog-Health-o-Meter™ indica: ¡Este blog está en fuego!.

Números crujientes

Imagen destacada

Un barco de contenedores puede llevar a unos 4.500 contenedores. Este blog fue visto cerca de 14,000 veces en 2010. Si cada cada visita fuera un contenedor, tu blog llenaria 3 barcos.

En 2010, publicaste 8 entradas nueva, haciendo crecer el arquivo para 262 entradas.

Tu día más ocupado del año fue el 16 de mayo con 186 visitas. La entrada más popular de ese día fue Llevo tu corazón conmigo – E.E. Cummings.

¿De dónde vienen?

Los sitios de referencia más populares en 2010 fueran facebook.com, search.conduit.com, blogger.com, miramebien.wordpress.com y losqueleo.blogspot.com.

Algunos visitantes buscan tu blog, sobre todo por llevo tu corazon lo llevo en mi corazon, llevo tu corazon conmigo lo llevo en mi corazon, llevo tu corazon conmigo, e.e. cummings y ee cummings.

Lugares de interés en 2010

Estas son las entradas y páginas con más visitas en 2010.

1

Llevo tu corazón conmigo – E.E. Cummings julio, 2007
37 comentários

2

Top Five – Canciones para estar triste junio, 2006
29 comentários

3

Fragmento de BuBa – Cuento de Roberto Bolaño diciembre, 2004

4

Fragmento de “Las Olas” Virginia Woolf enero, 2005
2 comentários

5

Tomeito tomato poteito potato julio, 2006
16 comentários

Martín

Este tío, como diría él hoy, con su extraño acento “palermadrileño”, me llevó de la mano por músicas que luego significarían muchísimo en mi vida, fue un referente en todo tipo de momentos y climas que tiene uno en su vida.
A trvés de noches de un trabajo muy raro fui descubriendo de su mano a Jeff Buckley, Tim Buckley, Nick Drake, Curtis Mayfield; exploramos en profundidad Bjork, Tom Waits, Blur y tantas otras joyas. Siempre con una sonrisa y esa impronta generosa que lo caracteriza, Martín fue un antes y un después en la música para mi. Fue una época de muchos cambios en mi vida y, vaya casualidad, también para la suya. Su humor es impagable, su encanto admirable, cada uno de nosotros hombres quisieramos resolver situaciones de toda índole tal como las resuelve esta especie de Jerry McGuire musical e inquieto. La vida pasó, pasaron 8 años, Martín se fue pero sólo fisicamente, cruzó el charco a conquistar españoles y por supuesto que le fue bien. Volver a verlo luego de tanto tiempo me llenó el jueves de alegría, a pesar de mi hoy bajón y a pesar de no tener voz, nos reímos sin alimentarnos del pasado, como si no hubieran transcurrido ni dos días, volvimos a contarnos historias y a intentar ponernos al día, con levedad, claro que con mi problemita de voz fue dificultoso, por eso falta más y por ello iremos en algún momento, porque la amistad prescinde de la frecuencia y vive en los corazones de la gente que se quiere bien.
Martín sos una persona extraordinaria y siempre tendrás tu silla en esa mesa chica, tan privada que es la de los afectos.

Big Fish

Durante una de nuestras últimas excursiones en coche, hacia el final de la vida de mi padre como hombre, nos detuvimos junto al río y dimos un paseo hasta sus orillas, sentándonos allí a la sombra de un viejo roble.
Al cabo de un par de minutos mi padre se quitó los zapatos y los calcetines, metió los pies en el caudal de aguas claras y se quedó mirándoselos. Luego cerró los ojos y sonrió. Llevaba algún tiempo sin verle sonreir así.
De repente, respiró hondo y dijo:
Esto me recuerda.
Y se detuvo a pensar un rato más. En aquel entonces las ideas se le ocurrían despacio, si es que llegaban a ocurrírsele, y supuse que estaría tratando de recordar algún chiste que quería contarme, porque siempre tenía algún chiste que contar. O tal vez me contaría una historia que celebrase su vida aventurera y heroica. Y me pregunté: ¿Qué le recuerda esto? ¿Le recuerda el pato que se metió en la ferretería? ¿El caballo del bar? ¿El niño que le llegaba a la altura de la rodilla a un saltamontes? ¿Le recuerda el huevo de dinosaurio que encontró cierto día y después perdió, o el país que en su época gobernaba durante casi toda la semana?
-Esto me recuerda-dijo-cuando era niño.
Miré a aquel anciano, aquel anciano con los viejos pies sumergidos en la corriente de aguas claras, en esos momentos que se contaban entre los últimos de su vida, y de pronto lo vi, sencillamente, como si fuera un muchacho, un niño, un jóven, con toda la vida por delante, tal como la tenía yo. Nunca lo había visto así. Y todas esa imágenes…el hoy y el ayer de mi padre…convergieron, y en ese instante se convirtió en una criatura extraña, fantástica, jóven y vieja a la vez, moribunda y recién nacida.
Mi padre se convirtió en un mito.

Introducción al libro “Big Fish, A Nobel of Mythic Proportions” Daniel Wallace.

Para mi padre.

Corrientes

Bañate (le dijo)
Yo iré a traerte una toalla
Rodeado de lo desconocido, sólo el agua familiar lo trajo de regreso.
Se dejó envolver en la fragancia y
frotó su cuerpo silbando música.
Afuera,
un mundo travieso hace equilibrio
Un toallón viejo y limpio espera
para envolverlo en un abrazo
El más suave que le hayan dado jamás