No me tomen el pelo

Hoy desperté en un Buenos Aires de enero con 15 grados, lluvia y vientos huracanados.
Me quedé contemplando el vendaval en la ventana de mi apartamento, por un momento, inmóvil.
No sé si es el tiempo, no sé si es la nostalgia que me provocan estos días en esta ciudad devoradora de hombres, no sé si son los años, pero, excusas de por medio, es lo que siento, cansancio.

Vos estás equivocado y yo no.
Sos un egoísta y yo no.
Tus reacciones generan una energía demasiado densa para mí.
Sos grosero y maleducado, y yo no.
Dame un hijo tuyo, prometo cuidarlo toda mi vida.
Sos mi vida entera, jamás te traicionaría.


There’re so many stories to tell about these phrases.
There’s a timeless pain in every word.
Many times, even if i held my eyes wide open, i couldn’t see anything.
I’m just a drifter soul, i’m an empty glass, i’m a blank page, stained with loneliness.
Solo estoy pidiendo un lugar donde encontrarnos, donde nuestras soledades se respeten.
Un lugar de compasión; solo estoy pidiendo que me tomes en serio una vez, ¿es que no te das cuenta?
¿No ves mis ojos vacíos de vagar en vano? ¿No ves mis labios hartos de balbucear incoherencias?
Por otra parte, jamás nos ha llevado a ningún lugar todo esto, sólo a un estado de dolor permanente, de no saber.
En este mundo veleta que nos toca vivir, sólo me interesa la honestidad.
Mi mente merece la tranquilidad de no tener que leer entre líneas mientras el pobre corazón late con pasión.
Hoy tengo el retrogusto de días sin preocupaciones, días que por otra parte y psicoanalista de por medio me llevaron a mi hoy.
Hoy quisiera perderme, con la irresponsabilidad del canguro que deja la bolsa de su madre, aún sabiendo que no podrá sobrevivir la gesta.
Quisiera elevarme, no estar donde estoy. Sí lo sé, vos que estás leyendo ves mucha incoherencia, ves un borrador, ves desprolijidad, la desprolijidad y el desorden son horribles, no son estéticos. Aristóteles hablaba de la belleza del orden, decía, imagínense una cara con la nariz donde va el ojo, la boca donde va la oreja, los ojos en la frente, no es algo muy bello para sentarse a contemplar; creo que A tenía razón, pero eran otros tiempos.
Este borrador dice muchas cosas y no dice nada, pero fundamentalmente expresa mi cansancio y mi negativa a seguir perdiendo el tiempo, mi corazón hoy, busca un horizonte cierto.

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