Claudio


No se si el entró en mi vida como amigo, pero no me quedan dudas de que, en alguna forma, lo fue. Recuerdo un invierno cuando le conseguí un trabajo conmigo. Yo en ese momento era ayudante de una mujer que hacía paisajismo en casas y oficinas. Nélida necesitaba ayuda extra.
Nos recuerdo muy bien a la hora del almuerzo. Nos sentábamos en el estacionamiento de un edificio de Palermo a hablar sobre zapatillas importadas y ropa. Y a gastar el dinero que ganábamos en la cabeza. A pesar de ser poseedor de un apetito voraz, rara vez compraba algo para comer. Yo le insistía en ir al super y comprar sandwiches, a lo que él respondía siempre “No, dejá no tengo hambre”. Pero si yo le convidaba, aceptaba gustoso y devoraba el alimento que puisera en sus manos sin vacilar.

Era pobre, en todo sentido, vivía una vida que no entendía y sus pasatiempos eran tan extraños que rozaban lo tragicómico
-¿Adonde vas?
-Me voy a Cabildo, decía, donde soñaba despierto delante de las vidrieras. Soñaba con una tabla de skate bajos sus pies y en el sueño existía un padre amoroso que se la regalaba. Recuerdo una noche de verano, la mayoría de nuestros amigos estaban de vacaciones, éramos sólo tres y nos tiramos en la plaza a tomar cerveza. Nos gustaba contemplar los astros y soñar con una vida
que no teníamos, pero que si queríamos, eramos tan jóvenes que podíamos llegar a generarla.

Recuerdo la primera chica a la que besó, era una amiga mía pasada de copas, la cual se puso a su disposición inmediatamente para el laberinto de los besos. Claudio la tomó en sus brazos y créanme, jamás vi a una persona besar así a otra. Lo hacía con desesperación, la misma desesperación con la que vivía. Un buen día y malos entendidos de por medio, no nos vimos más.
Todos crecimos, pero él parece que no pudo superar el proceso, este que le tocó encarnar. Y no pudo generarse esa vida con la que todos soñamos aquellas noches estrelladas.

Aún me pregunto, que lleva a una persona a organizar su propia desaparición, por dónde empieza, cómo elige el método con el cual prescindirá de su bien mas preciado. No encuentro explicación. Claudio se cansó de no poder un 8 de Febrero de 2005; se pasó una soga al cuello y se fue y aún sigo sin saber por qué me duele tanto.

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