Humedad

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Salió de su habitación a oscuras, caminó por el living lentamente.
Siempre se jactó de tener buena visión en la oscuridad.
Caminó tal cual lo viene haciendo hace poco más de tres años,
se dirigió a la cocina, tomó un vaso del colgador de vajilla,
uno de esos lindos que compró en el bazar que tanto le gusta.
Abrió la heladera y se sirvió agua mineral,
bebió, hasta que sintió su sed saciado, sin embargo;
algo se sentía raro en el ambiente.
Empezó a oir sonidos irreconocibles y por un momento
ya no supo que hacer,pensó rápido, analizó opciones,
pero la complejidad de los sonidos, sumados a su miedo irracional,
lo arrinconaron; entonces cayó al suelo con el vaso en sus manos
lleno por la mitad, casi sin poder evitarlo; fué ahí cuando sintió
el puño que le presionaba el estómago,
de repente, empezó a gotear el techo.
Primero cerca de donde está la mesa rebatible,
y luego mas copiosamente hacia el centro de la cocina
el viento afuera de su departamente era terminante;
el agua, mientras tanto, seguía inundando la cocina,
se abrió el grifo del fregadero y rapidamente lo desbordó.
El agua caía del fregadero al piso de la cocina.
El no se podía mover del piso,
permanecía como un espectador paralizado;
solo cuando sintió sus pies mojados
intentó un esfuerzo definitivo y trató de correrse de la situación
pero se sentía confundido y perturbado.
Al intentar prender una luz notó que los interruptores no respondían,
y sintió abrirse el grifo de la tina en el baño,
en ese momento finalmente comprendió,
-“hoy voy a morir”- dijo.
Sin pensar en nada, se levantó rapidamente,
resbaló con el agua y se golpeó la cara con la pared de la cocina,
pero esto no lo detuvo, ganó el living a la carrera,
pero sentía que cuanto más esfuerzo hacía,
más despacio se desplazaba;
estaba aterrado y gritó una y otra vez mientras,
como si estuviera en una cinta de gimnasio,
corría desesperadamente en el mismo lugar.
Una gota y otra más y una más en la cara, si,
el living también se estaba inundando,
caía agua desde el techo, de manera inapelable.
-¿Qué hice yo de malo?! (gritó) Dejenme salir de acá, no quiero morir!
(gritaba como mantra, una y otra y otra vez )
NO QUIERO MORIR NO QUIERO MORIR NO QUIERO MORIR.
Fuera del departamento el viento soplaba impiadoso
y un pájaro nocturno se guareció en un árbol,
para retomar vuelo en la mañana.

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