Finalmente

Ayer por la noche fuimos con mi amigo Mauro, alias Picotto, a comprarnos una computadora. Finalmente lo hicimos después de dar muchas vueltas. Somos por naturaleza personas muy indecisas. Nuestras elecciones siempre se venden a un precio muy alto. No estábamos seguros si gastar una suma alta de dinero y comprarnos una máquina que nos sirviera para editar o invertir una suma menor y comprar una computadora estilo “ciber-café” para boludear en internet. Luego de muchas investigaciones, de perder meses monitoreando precios y buceando entre las especificaciones técnicas de los microprocesadores, memorias ram, motherboards y discos rígidos, finalmente se hizo la luz. Nuestra oportunidad había llegado.
Bien, no es que somos idiotas y desconocemos el hecho de que nada bueno o en su precio justo sale de Compumundo, una empresa que vende insumos de computación a precios exorbitantes y que también vende computadoras armadas por Cadorna a miles de pesos, sí, de esas que quedan re-bien en el living, que tienen grabadora de cd y teclado y unos parlantitos re-coquetos, pero que se cuelgan cada cinco minutos. Porque usan insumos genéricos, porque las configuraciones no están pensadas para multimedia, porque la gente no se informa de las cosas y termina cayendo en la mano de estos vampiros del hardware, porque AMD vende procesadores Sempron y dice que son Sempron 266, y uno, que es medio bestia o que simplemente no nació para esto, cree que es como el Pentium de 2.6 Ghz, pero no, porque los AMD no tienen puntito, son 266 por lo tanto esto equivale a unos 1.7 Ghz. Claro que una vez que te diste cuenta ya te compraste el blister de 50 cds vírgenes y pensás copiarte toda la colección de Dyango y te estás tomando unos mates con la familia tratando de instalar algún juego que nunca funcionará porque el mother es genérico y no tiene acelerador gráfico y la placa de video es onboard de 64 mb y la ram es de 128 lo que te deja posiblemente 60 mb de memoria ram para que puedas con suerte y de vez en cuando grabar algún que otro cd, o escribir en word pero de a una cosa a la vez, las dos al mismo tiempo no se pueden. Es ahí cuando comprendés que lo único que vas a ver del jueguito es la caja y esa noche no podés dormir pensando como puede ser que seas tan pelotudo y que hayas comprado una máquina así. Entonces se te ocurre una idea genial, te comunicás con alguno de esos técnicos de pc (¡?) para que venga a tu casa y vea que puede hacer por tu máquina.
-Lo mejor es cambiarla.
(Pensás) Si ya se que lo mejor es cambiarla, ¿puede ser tan boludo este?. Creeme que si tuviese la guita para cambiarla no te hubiera llamado a vos.
Entonces el amiguito le mete mano a la pc, deshabilita algunas opciones, te saca la foto que te sacaste con Madonna cuando filmó Evita del desktop, te cambia algunas cosas de la configuración, todas boludeces que las podrías hacer vos si no sufrieras de Windows Panic
-¿Cuánto es?
-Treinta Pesos
Y garpás…
Por supuesto que la máquina va a seguir andando tan mal como siempre, eso sumando a dos o tres spywares que te chupaste en internet después que el supertécnico te desabilitó la activación automática del Norton y entraste a la red en pelotas. Ahora cada vez que te conectes una variedad de productos y minas en bolas navegaran en pop-ups infinitos en tu escritorio mientras vos tratás sin resultados de abrir el puto mail, los pop ups abren todos, el mail por supuesto que no.
Un vez que lograste abrir tu casilla de email, tus amigos te putean por el gusano que les enviaste, vos no entendés un pito porque jamás te diste por enterado. Pensás un rato y te viene a la memoria ese email de Johana Formington -Hi i´m Johanna- el cual habías abierto pensando que era la minita del chat a la que le dejaste tu dirección de email, por supuesto a escondidas de tu chica la otra noche y no, no era nada, clickeaste en el archivo adjunto pero no se abrió ninguna foto y no pasó nada. Por supuesto que en ese mismo momento tu casilla de email estaba reenviando ese virus a todos tus contactos mientras vos terminabas el sandy de dulce de leche y te preparabas para entrarle al de vainilla. Finalmente el supertécnico tuvo que resetear la máquina pero obviamente en el proceso se quemó la grabadora de cd.
El lector se detendrá a pensar que mi neurosis vence las barreras de la patología de base creando una nueva dimensión de neurosis. ¿Una cyber neurosis tal vez?
Lo que sea, esto es un compilado de historias que vengo escuchando hace años.
Reflejan los intentos fallidos de toda una generación de amigos tratando de tener una computadora y muriendo en el intento.
Así que, imaginen a mi amigo y a mi tratando de lograrlo en el primer intento.
El aviso decía claramente: Procesador pentium 4 Prescott ( es como si fuera un pentium 5) de 2.66 ghz memoria ram de 512, motherboard asus ( soporta HT), Regrabadora de DVD, Disco de 80 gb.
Por intermedio de nuestro representante bancario, teníamos un 10% de descuento sobre el precio total, mas 24!!! (Si, leen bien) 24 cuotas sin interés. Lo cual nos dejaba comprando la máquina junto a un monitor de quince pulgadas, 24 cuotas de 75 mangos.
Nos mirábamos las caras con Picotto y pensábamos: ¿Dónde está la trampa?
La fuimos a ver, sabiendo que todo iba a ser muy berreta, sabiendo que no habría grandes marcas. La vimos, el gabinete es blanquito, horrible, no sabíamos que hacer, el vendedor nos la mostraba y nos hablaba con honestidad.
–“No, la re-grabadora no es dual layer…la ram no es Kingston, ni a palos, pero es de marca…
Esa noche nos asustamos, mientras el vendedor seguía balbuceando el verso de turno que le habían inculcado por repetición, nuestras miradas se cruzaron en el aire, hubo un momento entre nosotros. Un momento en el que solo importábamos nosotros dos, no teníamos computadora pero teníamos este tipo de conexión, la que transporta muchísimos datos sin necesidad de ningún cable de fibra óptica. Nuestras miradas nos mostraban un cartel que decía: DANGER.
Esa noche arrugamos y nos fuimos, nos palmeábamos por nuestra sensatez, por lo inteligentes que éramos. No habíamos caído en la tentación, no habíamos tentado al destino, nos guardamos las cartas antes de empezar a apostar.
El viernes y luego de seguir investigando precios, yo estaba muy inquieto, sentía algo muy parecido a cuando había dejado de fumar. A Picotto no se lo veía mejor que a mi, es más, estaba peor, pálido. Vino a mi isla de edición y me dijo:
-Es muy barata la máquina, no vamos a conseguir una así nunca más.
El “NUNCA MAS” me atronó la cabeza durante toda la tarde. Cuando iba a prepararme un café tarareando una canción como siempre, y por detrás el coro de Picottos me cantaba como background “NUNCA MAAAAAS”.
A las 19:00hs lo llamé.
-Picotto, ¿vamos a comprarla?
-¿Ahora?
-Si, tengo miedo que las agoten y quedarme con la espina
-Tengo que hacer, porque no me llamás más tarde y vemos, de última vamos mañana.
Para variar, Picotto a último momento, en la recta final, cuando estábamos por cruzar el disco, segundos antes de que sonara la campana del último round, me hacía un frío.
Y me tuvo así hasta que lo presioné a las 20:30 cuando lo llamé por teléfono y le dije:
-Basta Picotto, vamos a comprarla porque sinó voy yo solo.
-Nooo, como vas a ir solo, esperemos a mañana.
-No voy a esperar más Picotto, voy a reunirme con mi máquina ahora mismo.
Así que Picotto me dijo que lo pase a buscar por su empresa, y así lo hice.
Juntos en mi auto, fuimos por las compus, y las compramos con todos los artilugios financieros que se puedan imaginar.
Y salimos con cara de idiotas del shopping con el sabor en la boca de las cosas bien hechas que (lo lamento mujeres) solo los hombres podemos sentir.
Las llevamos juntas a su oficina, les desinstalamos el Linux con el diskette que nos vendieron en Compumundo a $30 luego de convencernos de lo difícil que era, ya que Linux hace muchas particiones en el disco rígido.
En la factura decía, “Diskette especial para desinstalar Linux”. Cuando pusimos el diskette no era más que uno común que servía de booteo para Windows 98, valor $0,00. Nosotros lo pagamos 30 y nunca funcionó. De todas formas y como somos hombres de PC, conseguimos resetear el disco, borrar el Linux e instalar Winows XP Professional. Esa noche cenamos Pizza con Coca Cola, como en casi todos los momentos trascendentes que recuerde “de hombres” en mi vida.
La noche estaba muy húmeda y fría. Llegué a mi departamento a las 2:30 de la madrugada, Gretita, mi perra, me miraba con cara de “¿de donde salieron esas cajas tan grandotas?, ¿van a vivir con nosotros?”. Yo la miré, le cambié su agua, le serví más comida, y nos acurrucamos frente al monitor. Porque después de todo, un poco esta compu es por ustedes, para poder compartir lo que tengo que decir, desde el lugar de más intimidad en que lo puedo hacer. El confortable living de mi casa.

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De como Borges me enseñó a ser Budista

El Budismo, además de ser una religión, es una mitología, una cosmología, un sistema metafísico, ó, mejor dicho, una serie de sistemas metafísicos, que se entienden y que discuten entre si.
Las otras religiones exigen mucho de nuestra credulidad. Podemos ser buenos budistas y negar que el Buddha existió.
Debemos pensar que no es importante nuestra creencia en lo histórico, lo importante es creer en la doctrina.

Hace dos mil quinientos años hubo un príncipe del Nepal llamado Siddartha o Gautama que llegó a ser Buddha, el despierto, el lúcido. A diferencia de nosotros que estamos dormidos y que estamos soñando ese largo sueño que es la vida. La leyenda del Buddha es iluminativa y su creencia no se impone.

El universo consta de un número infinito de ciclos que se miden por calpas. La calpa trasciende la imaginación de los hombres. Lo que transmigra no es el alma sino el karma que es una estructura mental entretejida por nuestros actos, cuando morimos nace otro ser que hereda nuestro karma. De los seis destinos que están permitidos a los hombres el más difícil es el de ser hombre.

Tú has sido mía y has sido mía un número infinito de veces y seguirás siendo mía infinitamente.

Cuando nuestro destino es ser hombres, debemos aprovecharlo para llegar al Nirvana, cuando hemos llegado al Nirvana nuestros actos ya no proyectan sombras, estamos libres.

Un hombre ha sido herido en batalla y no quiere que le saquen la flecha, antes quiere saber el nombre del arquero, a que casta pertenecía, el material de la flecha, en que lugar estaba el arquero, que longitud tiene la flecha.
Mientras están discutiendo estas cuestiones, se muere.
“En cambio -dice el Buddha- yo enseño a arrancar la flecha”.
¿Qué es la flecha?. Es el universo.

La flecha es la idea del yo, de todo lo que llevamos clavado. El Buddha dice que no debemos perder el tiempo en cuestiones inútiles.
Por ejemplo: ¿Es finito o infinito el universo?. ¿El Buddha vivirá después del Nirvana o no?.
Todo esto es inútil, lo importante es que nos arranquemos la flecha. Se trata de un exorcismo, de una ley de salvación.

El Buddha al morir les dice a sus discípulos “les dejo mi ley”.
Un budista puede profesar cualquier religión, siempre que siga esa ley. Lo que importa es la salvación al final está el Nirvana.
Así como el vasto océano tiene un solo sabor, el sabor de la sal, el sabor de la ley es el sabor de la salvación.

La Oportunidad

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No estoy, no estoy! Gritaba la voz de un hombre del otro lado de la puerta. Pero lo que ustedes no saben es que de este lado, estaba ella.
Recorrió con la mirada toda la puerta. Era una puerta de madera, pero no de madera legítima, sino de esas enchapadas en madera y que vienen rellenas con hojas de diarios viejos que vaya a saber uno quien los leyó. Le pareció antiestética, de lado a lado, de arriba a abajo, horrible.

Volvió a tocar el timbre presionando el botón dos veces, una corta y la otra más larga. Estaba nerviosa, muy nerviosa y miraba para todos lados ese pasillo de edificio como si fuera la primera vez que estaba allí. Como despertando a una pesadilla comenzó a ver todo lo horrible que estaba a su alrededor, ya no solo la puerta, sino las paredes, esas paredes que transpiraban pena, unas paredes dejadas en el tiempo, abandonadas a su suerte.
Unas paredes marcadas con la desolación. Unas paredes que solo fueron abrazadas por la suciedad que gentilmente trajo la humedad.
En ese momento las vio, en detalle, del otro lado de la puerta la voz seguía gritando: -No estoy no estoy, hoy no estoy.
Una voz no paraba de repetir dentro de su cabeza hasta el dolor: ¿Qué estuve haciendo con mi vida estos últimos meses?. Una y otra vez. Sus manos estaban sucias, en un segundo notó que ella también era parte de esa escenografía dantesca, era una pieza más de decoración. Sintió una lágrima correr por su mejilla, pero no era una lágrima de tristeza, no.
Era una lágrima de enojo, una lágrima con sed de venganza, una lágrima que no perdonaba haber vivido ese horror gratuitamente.
Ella se veía a si misma como una persona lúcida, razonable, siempre con una actitud equilibrada hacia el afuera. Sin embargo tanta lucidez no le alcanzó para evitar entrar, ser tan razonable no la ayudo a reflexionar sobre esto y su actitud, que ha sido equilibrada aún en momentos trágicos, esta vez no la ayudó a no caer. Y cayó. Y hoy estaba aquí, parada del otro lado de la puerta del edificio inmundo, oyendo los gritos alcoholizados de a quien alguna vez amó. Despertando para ver que su vida no es nada más que un montón de mugre y unas manchas de humedad.
-Jajaja, no estoy no estoy maldita idiota!!. Una vez más gritaba y no abría la sucia puerta. En ese momento se vio saliendo rápidamente del edificio. Vio su oportunidad, se vio lejos de allí, olvidando, pasando desapercibida entre gente que no la conocía que no sabía nada de ella. Se vio con otro nombre, comprando una identidad falsa en la provincia, consiguiendo un trabajo donde le pagaran en efectivo, tratando de hablar poco con los extraños, solo su vida rutinaria pero libre de todo aquello. Buscando un lindo departamento para vivir, estudiando y preparándose todo lo que pueda.
Se vio lejos, sabiendo que no podría volver más, que no vería más a su familia, que no lo tendría que ver más a el. Se vio no pudiendo llamar por teléfono, ni auque sea para oír alguna voz, porque sabía de los identificadores de llamadas y no podría arriesgarse a ser atrapada por esa estupidez. Se vio viviendo una vida diferente, sin alcohol, en paz consigo mismo y con los demás, y tal vez algún día después de muchos años, pueda reunir con algunos ahorros a sus padres y a su hermano junto con ella aunque sea un fin de semana, para sentir el calor familiar.
Y un día conocería a un hombre bueno para ella, y tendría hijos y estos a su vez la llenarían de nietos, y si, tal vez algún día los pueda reunir a todos juntos y contarles la verdad, decirles como escapó de su pesadilla, como fue su redención, y su familia entera escucharía de su propia boca las terribles penas que debió atravesar para llegar a estar allí con ellos, y llorarían y se abrazarían y juntos disfrutarían de una exquisita comida casera. Si, una vida mejor. Luego, metió las manos en su cartera, sacó las llaves de la puerta y entró.

Para Cristina

La Carencia

Jueves por la mañana, luego de una hora de natación le dedico un rato al mate mientras espero al chino que viene a traducir a otro chino al castellano. Si, digo castellano, no me gusta decir español, me parece un invento yankee, prefiero decir que hablo castellano, me siento más cómodo así.

Luego de la recorrida obligada por los blogs de costumbre me empiezo a preguntar si la musa de la fiebre de Hesse ya no me quiere visitar más, porque últimamente me está costando escribir, no se si tendrá que ver el hecho de que haya gente que piense que soy un “chico cibernético”. Bah, eso es cosa de golfas.

Pero si, debo aceptarlo, últimamente estoy más introspectivo y me parece que todo lo que escribo es una basura, no es que antes no lo hubiera pensado, es más estoy convencido de lo basura que es mi paupérrima obra, lo que me hace sentir mejor es que por lo menos tengo una paupérrima obra, eso me pone adelante de por lo menos cincuenta millones de personas y ayuda con mi pequeño problema de inseguridad y paranoia.

Me gustaría que ustedes vean donde yo trabajo, que sientan lo que siento las mañanas al entrar aquí, que vean este sol en la ventana, que experimenten la paz de la isla de edición junto conmigo, mate de por medio. Eso, se van poniendo cómodos que yo les empiezo a contar pavadas. Pero pavadas con mate son mejores que sin, no les parece?.

Hoy logré nadar veinte piletas y me siento bien. Libera endorfinas nadar, lo he comprobado por la mejoría en mi humor desde que empecé a hacerlo hace unos meses. Salís de la pile y te cagas de risa del mundo. Siempre dije que a mi la vida me sonríe, el único problema es que le faltan todos los dientes.

Una persona como yo, ¿cómo se ve una persona como yo?. ¿Cómo soy yo ante mis propios ojos? ¿Cómo me verá mi familia? Muchas veces pienso solamente en mí, creo que cada acto mío tiene siempre su posterior análisis crítico. Pienso en mi comportamiento y en los años pasados, puesto que ya no soy más un niño. Hubo momentos difíciles en mi vida y creo que ésta época es bastante buena como para mirar hacia atrás y cerrar definitivamente etapas.

Pero mis actos, ay dios, si hay alguien que no actúa con conmiseración para con sus propios actos, esa persona soy yo. Vivo atormentado por las cosas que hice mal, es así y no las puedo dejar ir. Y si, a veces actúo como un carenciado, es que en definitiva cuando era solamente un niño, me carenciaron y eso me alcanza hasta hoy. Forma parte de mi personalidad, por eso señores, los que se quieran acercar a mi, sépanlo, soy un cadenciado y a veces, inconcientemente, carencio a la gente que quiero,así de fácil, ni siquiera me doy cuenta, pero lo hago.

Recuerdo cuando estaba en pareja con I, siempre esperaba en vez de vivir. Nunca nos daba los gustos, y cuando lo hacía ese terminaba siendo el tema de conversación durante toda la semana, “mierda si queremos salir adelante tenemos que medirnos más y no gastar el dinero en boludeces”. Lo recuerdo hoy y lo lamento, quisiera poder tener una máquina del tiempo para poder volver a esos momentos y decir lo que realmente quería decir: “te amo, nos vamos afuera el fin de semana?” después de todo, trabajo mucho y no la paso tan bien como debería, o si, si es comparativa la cosa la paso mejor que muchos, pero no me refiero a eso.

La incapacidad para superar este tipo de cosas y pensar en hoy, decir crecí, hoy soy mejor que en esos días. La realidad es que pienso en todas estas cosas y no logro entender como tuve dos parejas y como me aguantaron tanto. Supongo que eso es amor y no lo que yo pensaba que era. Por eso hoy en la distancia y aprovechando que I lee este blog paupérrimo quiero aprovechar la oportunidad para decirle, eh! cambié, me di cuenta! No soy un necio! se que te carencié y estoy muy arrepentido por ello!!. Creéme que mientras lo hacía al mismo tiempo te amaba con el alma. Es solo los días de otoño que pienso en ella, y muchas veces al despertarme me parece que ella está en Blanes o en Cesenático y que me va a llamar por teléfono para recordarme que pague el alquiler o que llame a mi madre, o que salude por el cumpleaños a alguien, y que en unos meses vuelve con euros y sonrisas, y que todo estará bien y con suerte podremos organizar nuestra vida.

Es luego de tomar el desayuno y de verle la cara a Gretita en su bostezo número cincuenta de la mañana, que me doy cuenta que la realidad es otra. Que ya pasaron casi dos años de la última vez que la vi. Que se hace tarde para ir a trabajar y no debo olvidarme la agenda porque es ahí donde anoto lo que tengo que hacer, si, muchas mañanas de mi vida el tiempo se detiene, ocurre el infinito mientras sostengo la taza de café en mi mano derecha, un movimiento cósmico me lleva de paseo por mi vida, y su estación favorita es I. Y aún no puedo responderme como me veo a mi mismo. Ni puedo arreglar las mañanas para que este mar de soledad no nos separe más.