Agua que no has de beber

Los bloggers se enzañan con Bucay, confirmando una vez más que realmente serían muy simpáticos sino fueran patéticos. ¿Suena feo no? Esa es la idea. Los que no vamos a Carrefour más que para abastecernos desconocemos a Bucay, y creo que nunca hubiéramos sabido de su existencia a no ser por dos razones.
La primera es porque tuvo un programa de televisión en canal trece.
La segunda es porque hay miles de blogs que, ante la escasez de ideas o de historias que contar sacan a pasear los “te dije que Bucay era un ladri”. La conchudez a su enésima potencia, tan argentino como el mate con bizcochitos.

Lo que más me causa gracia de todo esto, es que muchas de las personas que matan al príncipe gordito de la nueva era, modelo de amante para la señora cuyo mayor sobresalto en el día fue el precio de los tomates (caros por supuesto), leen a Dan Brown o han hecho reviews del Código Davinci o de ese nuevo, el del párrafo de la primera página inleíble.
Pienso un momento en todo esto y no entiendo porque esto le puede interesar a un blogger, o por qué puede interesarle a quien toma un libro de Bucay del escaparate del recomendado del mes de Carrefour, la lección que le pueda dar un blogger desenmascarando al pobre Jorge, quien parece no haber aprendido a citar sus fuentes apropiadamente (amén de los correctores y editores de la editorial que lo publica).
En todo caso debería haber sido tomado como un lindo gesto el de Jorge, asumiendo su incapacidad para escribir, se tomó el trabajo de pensar en sus lectores y buscar lo que quería decir en las palabras de otro, asumiendo la posibilidad de ser descubierto y de tener que compartir las ganancias de su libro.

Pensaba, ensañarse con alguien, ¿no es reconocerlo de alguna manera?
Pensaba también, ¿como mierda se escribe ensañarse? voy a rae.es, ah, ¡que feliz me siento cuando descubro que inventé una palabra nueva! Cada día un poco más lejos de Hesse.
Nunca leí a Bucay, ni vi su programa de televisión y una sola vez leí una columna suya en la revista Viva, no me parece que represente nada para la literatura argentina, y no entiendo el enojo, ¿por qué? ¿la causa del enojo es que vende muchos libros? ¿Tanto lío porque Bucay vende un par de libritos? En un país donde Marcelo Tinelli, paladín del Menemismo y señal indiscutible de la decadencia cultural del país, hace 30 puntos de rating, no debería sorprender a nadie.

Finalmente pienso por qué debería importarme a mi todo esto, y ahí es cuando me doy cuenta que no hago más que malgastar mi tiempo sumándome a la lista de los patéticos y que se me hace tarde para ir a trabajar.

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