La habitación

Entró una última vez en la habitación de su pasado.
El viejo yace postrado en las sombras, lejos de la ventana.
Ese hombre, decrépito, al que viene cuidando hace demasiados años.
Una vez más tiene reclamos para gritarle en la cara, pero hoy, el joven ya no puede escucharlos, no puede distinguir su voz del tráfico de la avenida.

El hombre viejo se pone nervioso y gesticula en una coreografía horrenda, mientras el joven recoge algunos libros, dos o tres recuerdos y se va despacito, cerrando la puerta con llave detrás suyo.

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