Morning (Cap. II)

Viene de Cap. I

Salió a la calle con cara de preocupación, intentaba avistar en su interior cual era su próxima parada y pensaba en lo curioso del asunto pues segundos antes de cruzar la puerta principal sabía exactamente hacia dónde ir, conocía el camino que tenía que tomar. Pero fue pasar por debajo de ese marco, portal mágico de la onda encantada de la amnesia y los mementos, señor protector de los miedos más arraigados a la carne vieja, y su memoria se desvaneció como un puñado de arena entre los dedos de la mano.

Ahora no, ahora estaba pensativa y pensaba, estaba en duda y dudaba, no que siempre haya sido una persona que tuvo una claridad de conceptos y de filosofía que la destacó de sus pares, pero tampoco era de dar muchas vueltas a las cosas, “práctica” era la definición de sí misma que más le gustaba y le parecía más conveniente; entonces, se sentó en el cordón de la vereda, cosa que no hacía desde que era una niña, saco el atado de cigarrillos y el encendedor del bolsillo de su abrigo, tomó uno, lo puso en su boca con la mirada perdida dentro de su cabeza y la certeza de que con esa brisa iba a ser un cigarrillo delicioso, la situación fue interrumpida por el chispazo del encendor, dió una pitada con fuerza, soltó la bocanada de humo e inmediatamente supo hacia donde debía ir y que hacer cuando llegara a destino.

Ella no tuvo un buen año esa es la verdad si alguien quiere preguntarlo y eso se notaba en sus constantes humores, su insomnio que algunos días se transformaba en desmayo no dejándola salir de la cama más que para las deposiciones, la venía hostigando con furia. Su terapeuta sabía que el riesgo de una depresión asomaba desafiante y no quería dejar nada al azar, fue por eso que la llamó ese mismo día por teléfono para citarla a una sesión extraordinaria en su consultorio, ella por supuesto no aceptó. Tenía cosas que resolver antes de sesión.

Se paró y caminó, caminó incesantemente maravillada por los tonos del cielo, las hojas de los árboles, la música urbana, el polvo de los siglos y entonces recordó su mirada, su expresión avara, su boca balbuceando incoherencias y su nariz macilenta y entonces volvió a pensarlo. ¿Era ese el día en el cual tomaría de los cuernos a su pasado para poder domar a su futuro?

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7 comentarios en “Morning (Cap. II)

  1. ojala haga eso, ojala se encuentre en un futuro sin pasado por lo menos no doliente. Y que deje a la psicologa terapeuta no me gusta, que siga creyendo mientras ella hace.
    Besos

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