Paleozóico

No tengo a quien rezarle pidiendo luz…
Los neurotransmisores me recordaron tu existencia una vez más, ya no tenemos piel, nos la arrancamos en nuestra última pelea.

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Duquesa

Y bueno, no le demos muchas más vueltas, allá por octubre del 2004 abrí un blog, no quería escribir con mi nombre y busqué un seudónimo, convengamos que no lo pensaba tener abierto por mucho tiempo, así que no me molesté en buscar un gran seudónimo y después, cuando me di cuenta de que no era un pasatiempo pasajero, ya fue demasiado tarde, quedé kill bill por más ridículo que suene. Hoy estamos casi en el 2007 y decidí recordar el hecho anecdótico del primer post, por una cuestión más melancólica que voluntaria, después de todo, ¿qué es el tiempo no? Como el tiempo no es nada más que una ilusión, decidí revivir con una de las plantillas que más me gustaron el antiguo blog en blogspot junto con todos los comentarios.Y de paso le regalo al presente Fleivor una nueva plantilla bien cachonda y colorida, como para ponerle un poco más de sabor a todo esto. Pasaron dos años, nos siguen persiguiendo algunos fantasmas conocidos y otros nuevos que fueron apareciendo, pero seguimos siendo auténticos e intentamos purgar de palabras el cerebro y el corazón, como método de purificación del alma.

La dirección del blog antiguo es http://grippobot.blogspot.com

Hierro 3

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Invitados enmascarados a una fiesta sorpresa, surfeamos el siglo veintiuno desde la pantalla de un monitor de LCD. Todo es rápido, lleno de reacciones antiestéticas y previsibles y con palabras que despojan al alma de sensibilidad y la taladran contra una pared de hormigón armado. Bin Jip (Casa Deshabitada, Hierro 3) de Kim Ki-Duk es un remanso para las almas desesperadas, una conexión con la parte más sensible de temas maltratados como la violencia, el amor y la ruptura de la comunidad como estructura de contención.

Hierro 3 es el palo menos usado en el golf, el palo inútil, el que es abandonado solo dentro de un estuche de quinientos dólares y espera a que su dueño necesite de él. Las imágenes tejen la historia y la experiencia visual, para quien conecta con el filme, deja la sensación de un enriquecimiento espiritual y la certeza de que la persona que entró al cine no es la misma que la que sale. La película está fotografiada con una sensibilidad reconocible. Tomas largas, momentos de exasperante quietud, imágenes que se traducen en miles de palabras, miradas que cuentan pasados, presentes y anhelos de futuro y la violencia implícita del ambiente como equilibrio diabólico.

Sólo el director de “Primavera, verano, otoño, invierno y otra vez primavera” podía darle a esta película el ángel que la acompaña y, creo que sólo a él se lo hubieramos permitido. Una persona allana domicilios anónimos, en vecindarios anónimos. Vive tal vez un día en esas casas, tal vez unas horas. Se alimenta, se baña, lava la ropa sucia de los habitantes ausentes, usa esa casa deshabitada pero no desde el lugar de un ladrón, sino desde el lugar de un casero amoroso, de un amo de llaves al que no se le escapa ningún detalle.

La banda de sonido de Bin Jip no podía dejar de ser coherente con el minimalismo al que está sometida la historia. Una sola canción, maravillosa, una plegaria, por momentos hipnótica. La voz de Natacha Atlas interpretando “Gafsa” que como un personaje más de esta historia cuenta lo que el director prefirió no contar con palabras. Amor, violencia, soledades compartidas, abandono, Kim Ki-Duk habla con su cámara y la dota de un lirismo por momentos escalofriante.

En la cara de sus protagonistas se puede ver, se puede sentir que no estamos solos. Esa búsqueda de algo que nadie sabe qué es realmente, pero que por eso no deja de existir. Bin Jip es una luz nocturna en el medio de la ruta, una sirena de alarma, una descarga eléctrica, un cartel luminoso que nos marca el camino del amor, real o irreal como meca de la completitud de almas en una sociedad vacía.

Drela Dedía Ma

Las voces de toda esta gente, querida y respetada por mí, apenas alcanzan a mitigar el dolor de haber nacido huérfano con los padres al lado. Qué mejor plato para acompañar este berrinche de domingo que el sabor testarudo del salmón, que remontó la corriente para nadar en un plato de maracuyá y dejarse sorprender por el rocoto amarillo, el limón verde, las chalotas y el cilantro. Tal vez nuestras lágrimas, disfrazadas a la distancia, nos unan en alguna otra encarnación. Tal vez VOS seas la causa de este mojito preparado por mis propias manos y tan celebrado. Tal vez todo esto lo hago por vos, aunque sé perfectamente que no podés verme, pero las ansias de tu reconociemiento aún me persiguen en los rincones más inhóspitos de mi alma. Tal vez estamos envejeciendo y las nubes de los años nos restan visión. Yo jamás dejé de amarte y aún con esta copa, a la distancia pienso en vos y en nuestro sufrimiento cada vez que nos lastimamos por teléfono. Mi parte más frívola quisiera que me veas en este instante de brillo, mimado y disfrutando, para que te muerdas la boca de odio. Mi parte más hijo solo quiere un abrazo y un beso. Y sentir, como cuando era un niño, que sólo vos podés salvarme en todo el mundo.

La cura

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Es con una alegría tan profunda. Es un aleluya tal. Aleluya, grito, aleluya que se funde con el más oscuro alarido humano de dolor de separación pero que es un grito de felicidad diabólica. Porque ya nadie me ata. Sigo con capacidad de razonar –he estudiado matemáticas, que son la locura de la razón- pero ahora quiero el plasma, quiero alimentarme directamente de la placenta. Tengo un poco de miedo: miedo de entregarme, porque el próximo instante es lo desconocido. ¿El próximo instante está hecho por mí? ¿O se hace solo? Lo hacemos juntos con la respiración. Y con una desenvoltura de torero en la arena.
Agua Viva – Clarice Lispector

Sigo vivo. Aún con la decepción entre las manos, con el mismo pesimismo que observaste en mis ojos esa noche rojo cereza. No soy yo el vivo, soy el atormentado, el violento, el de los estiletazos fatales. No es una agresividad sutil. Es un ataque de guerrero Sumerio, un sangriento rito pagano en el que finalizo bebiendo tu sangre de un cráneo animal.

Y se muy bien que estuve perdido. Créeme que conozco el desierto, porque fui invitado de sus noches heladas sin abrigo y de su días de vientos sin poder ver más allá de mi propia nariz. No son días de canciones de cuna ni de rondas tomados de la mano.

No estoy acá para jugar al juego de la silla. Estoy acá porque me enviaron a escupirte la cara, a atravesarte como un relámpago para que entiendas de una vez por todas que lo que tienes dentro de tu pecho es un corazón. Por más lleno de musgo y sucio de brea que esté, es un corazón y late, aún dentro del cuerpo de un muerto como vos. Si, porque vos te moriste hace mucho, pero nunca tuviste mucha conciencia de tu propia anatomía. Siempre anduviste por el mundo con ese gesto de mierda y ese esguince de mandíbula.

Voy a estar días, meses, años, lustros, y tal vez alguna otra maldita medida que inventen, desgarrado por dentro pero hoy, solo por hoy voy a escupir lo que vine a decir ese día que me hallaste nadando en mi propio vómito y que por cuestiones terapéuticas y místicas no pude jamás poner en claro. Hoy soy más fuerte que ayer, hoy no me asusta la soledad, ni el cambio, ni los fantasmas que me perseguían mientras llenaba de cocaína mi nariz y de dolor mí alma. Hoy quiero caminar solo alejado de las tribulaciones de los planos, que miden su vida en pulgadas como si se tratara de un monitor. Hoy soy el fantasma que siempre quise ser, no te preocupes si no podés encontrarme nunca más.

Mientras gritabas

Mientras gritabas, repentinamente se hizo notoria la deformidad de tu rostro, aquel que mi cerebro catalogó con dos o tres coordenadas para que resulte más fácil identificarte. El pálido de tu piel se inundó con un color rojo parecido al de los tomates. Tu voz, vestida de grito, se fue alejando, como cuando el padre Danilo me gritaba que dios me iba a castigar mientras desaparecía por el pasillo de la sacristía. Y entonces todo en la habitación estaba bajo el agua y me veía a mí mismo observándonos, como si fuésemos dos pececitos de colores, como si fuésemos un número de circo. La discusión devino una vez más en drama, mientras tus brazos no eran más tus brazos, sino ramas de algún árbol seco y yo…Yo no podía parar de reírme.
Digo, ¿no será mejor cada uno por su lado?

Gift

Cierto sonido de guitarra me dejó esta melancolía que pesa como la pata de un elefante apoyada en la boca del estómago. Camino hacia vos, atravieso el granizo prehistórico, ya sé cual es la distancia que hay hasta tu boca, conozco el camino. Lo recorrí con mi imaginación cientos de veces y ya no le temo a los golpes. Quiero una playa, quiero un jazmín, quiero tejerte mañanitas de sonrisas, abrir el costurero lleno de sueños y mangas llenas de posibilidades. Quiero bigotes de leche chocolatada y la inocencia del primer encuentro, quiero todas las sensaciones perdidas, tu primer beso y tu primera vez, tu primera lágrima de amor y la primera sonrisa. Lo quiero todo, pero aunque sé que no tengo nada, me sobra perseverancia.