Blorevolushion – 10 años de…

La vergonzosa realidad es que tengo que continuar en el cuaderno del año pasado, porque no puedo desperdiciar tantas hojas en blanco.”
Virginia Woolf, Diarios 1925 – 1930.

En su teoría histórica conocida como el “Gran Hombre” el filósofo escocés Thomas Carlyle decía que “la historia del mundo no es más que la biografía de los grandes hombres”. Carlyle estaba convencido de que unos pocos hombres, suficientemente poderosos y famosos, serían los encargados de dar forma a nuestro destino como humanidad. Una teoría por demás impactante, interesante y aristotélica si se me permite la expresión. No importa lo que hagan las personas, su destino está escrito con fuego en la mente omnipresente de unos pocos privilegiados. Los elegidos.

Esa teoría sufrió un un golpe certero y demoledor este año pasado. Lejos ya del estupor de los fuegos artificiales y demás festejos, se puede echarle una especial mirada al año 2006 y mientras más se lo mira, se van ensamblando las partes de una historia contada a los gritos desde el silencio. No es cualquier historia, es una que se viene desarrollando pausadamente pero con determinación desde hace diez años. Pero fue el año pasado que adquirió formato de “Big Bam”. La historia no trata sobre ningún conflicto bélico, tampoco intenta esbozar una oda a los grandes hombres de Thomas Carlyle. Es más bien una historia sobre comunidad. Una historia sobre colaboración, pero a una escala nunca vista anteriormente.

El argumento de esta historia incluye por ejemplo, a esa constelación del conocimiento llamada Wikipedia, la enciclopedia comunitaria que revolucionó la Web. También trata sobre el canal que están mirando millones de personas alrededor del mundo llamado Youtube, son escenarios de esta historia las llamadas nuevas metrópolis, edificadas “online”en vivo y en directo y actualizadas a diario por más de 60 millones de personas. Los Weblogs ya son clásicos en la red, y las herramientas más importantes para su creación y desarrollo, tales como Myspaces y Blogger, mejoran a diario. Esta historia trata de cómo algunos pocos se despojan de su poder, dejan el egoísmo y se abren a la comunidad, entonces ayudan a algún otro por nada. La línea argumental principal de nuestra historia habla de cómo este simple hecho solidario, no solamente está cambiando al mundo, sino también cambiando la forma en la que el mundo cambia.

La herramienta que posibilita todo esto es la triple W. Pero no aquella web que Tim Berners-Lee visionó hace ya más de quince años y que desarrolló buscando una alternativa y un canal científico para compartir las investigaciones, no. Ni siquiera es la Web hiperpromocionada e inflada por la explosión de las punto com de finales de los años noventa. La nueva red de redes es algo muy diferente. Es una herramienta para ensamblar las pequeñas contribuciones de millones de personas y darles algún tipo de trascendencia. Una herramienta de armado y validación en comunidad. Desde Sylicon Valley llega una versión. Los otrora genios adictos al trabajo catalogaron al fenómeno y ya le pusieron un nombre. Lo llaman Web 2.0, casi como si se tratara de una nueva versión de un software obsoleto. ¿Habrá que leer el manual de compatibilidades? No lo creo, porque en realidad, lo que llaman Web 2.0 no es otra cosa más que una revolución. Y aunque parezca mentira, el mundo y todos nosotros estamos listos para ella, la anhelamos.

El mundo está listo para empezar una dieta balanceada que mezcla, noticias predigeridas por los medios masivos de comunicación y luego transmitidas por televisión o publicadas en las versiones electrónicas de los periódicos con post crudos desde Bagdad y Korea. Se puede aprender más sobre una sociedad mirando los videos de Youtube que con mil horas de televisión por cable diarias. Las personas en esta revolución no tienen un rol pasivo. No permanecen como simples espectadores, dejando que les cuenten la versión oficial, todo lo contrario. No solo contemplan la revolución sino que trabajan para ella, la alimentan a diario, a veces como locos. Publican textos, suben videos a Youtube, editan perfiles y diseñan avatares. No esperan al redactor de espectáculos, escriben críticas sobre libros, películas y discos en Amazon.com y graban podcasts. Se bloguea sobre elecciones presidenciales y se escriben canciones tristes sobre rupturas sentimentales. Se publican videos de explosiones y de experimentos con pastillas de menta y gaseosa dietética, se construye y diseña software de código abierto. Todo a través del mismo canal. Todo al mismo tiempo. La revolución tiene el poder de Einsteins trabajando de su lado, tiene Edisons, Faulkners, Cobains. No existe límite más que la voluntad colectiva.

El medio alienta el crecimiento, mucho más por una cuestión de marketing que por una expresión real de su voluntad, entonces las automotrices abren concursos de diseño online, Reuters incluye posts de algunos Weblogs en su resumen de noticias, se generan concursos de Weblogs, Microsoft trabaja horas extras para intentar controlar al sistema operativo creado por la revolución, Linux. En 2007 estamos ante una explosión de productividad y de innovación jamás vista y lo mejor es que recién está comenzando, como las millones de mentes humanas, las cuales de otra forma se habrían hundido en la oscuridad, que a diario son arrastradas a la economía mundial intelectual. ¿Quiénes son estas personas? Esas que llegan a sus hogares luego de un duro día de trabajo y dicen, “no voy a mirar televisión esta noche”, voy a prender mi computadora y a publicar en mi blog mi ensayo fotográfico sobre cómo se curó el dedo de mi pie derecho. Voy a realizar un fotomontaje en Photoshop y a publicarlo en mi Fotolog. Voy a escribir sobre mí mismo o sobre el gobierno de mi país o sobre la cocción del salmón rosado o sobre el restaurante al que fui el sábado pasado. ¿Quién posee esa pasión, esa proactividad y esa energía? O mejor aún, ¿qué moviliza esos aspectos?

La respuesta la encontrarán en sus espejos, ustedes, miembros fundadores de la nueva democracia digital. Pero cuidado, la llamada Web 2.0 es un experimento social masivo y como todo experimento puede fallar. La Web 2.0 aprovecha tanto la sabiduría de casi seis billones de personas como su estupidez. De todas formas es una buena oportunidad para mirar el monitor del ordenador y realmente hacerse la pregunta mágica; ¿Quién está allá afuera mirándonos?

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19 comentarios en “Blorevolushion – 10 años de…

  1. Leo por sexta o séptima vez y sigue siendo un mazazo en la cabeza, como no levantar el pie del acelerador.
    Yo te miro.

  2. sisisisi, pero no sé que tan democrático es usar el filtro de la tecnología, a la que no todos tienen acceso. El número de gente que se queda afuera no es ni pequeño, ni despreciable.
    El segundo filtro es el que nosotros mismos producimos. Leemos lo que nos interesa, y eso tiene que ver con compartir parte de una cierta estética.
    Tú lees a alguien con faltas de ortografía evidentes? Yo tampoco. O me cuesta, por lo menos concentrarme. Como dice Brecht:”cuando veo como vienes a decirme, lo que vienes a decir, deja de interesarme.
    Me alucina ver como los grupos en internet, son en el fondo formados por la gente que de todas formas se encuentra en el bar de la esquina, o a la entrada del cine o el teatro que de todas maneras visitaríamos juntos.
    No se hasta que punto solo sigue siendo un fenómeno típico de la clase media, a lo más ahora globalizada.
    La tele, sigue siendo en esos términos mucho más democrática.
    Besitos.

  3. Pal, somos parte de una revolución, silenciosa, que está pasando a cada minuto. No importan las faltas de ortografía ni se puede generalizar, pero siempre está el intento y el espíritu comunitario. El hecho de que haya más de 63 millones de Weblogs funcionando y que se creen unos 130.000 por día en todo el mundo nos da que pensar.

    Saludos y siempre son agradecidos los links 🙂

  4. es cierto todo lo que implica la conectividad de millones personas a una forma de comunicación en la palabra libertad tiene su mejor postura, casi te diría,su más ampli expresión, es algo que todavía no nos damos cuenta o sí, la cosa está en como será este crecimiento, para qué lados irá, o quién querrá tomar lamanija de todo, quizás no se pueda apabullar, o callar, o simplemente dejar desconectados a tantas personas que tiene algo para decir, y que lo dicen sin pelos en la lengua, y ninguna presión.
    No sé qué pasará porque la inmensidad del hecho, a veces empaña un poco la visión.
    Te dejo un saludo.

  5. No se sabe que pasará, tal como debe ser M.
    Desde que se inició la Web en el 89 venimos surfeando una especie de ola que no encontró costa aún.

    Saludos

  6. Lo que quise decir, es que esta revolución (ok convengamos en esto), tiene un corte social.Ya sé como cualquier otra… pero eso mezclado con el hecho de la profundización de la diferencia entre ricos y pobres, o mala distribución del ingreso, me frena un poco el optimismo.
    Mi hermano, sin ir más lejos, pasará de los quintiles superiores al inferior en cuanto se jubile… es 20 años mayor que yo… lo cargaré yo… pero eso es otro cuento.
    Al punto: él, que tiene computador y cultura para usarlo, no sé si podrá mantener los gastos de banda ancha más tarde.

  7. Muy buen video cip, para snap va a tener que migrar su blog a WordPress, de hecho estoy preparando un post de cómo hacerlo, pronto novedades.

  8. que bonitos los videos… igual me recuerdan que nadie pudo predecir el desarrollo del teléfono movil, que es una revolución (tcno) evidente… por estar tan cerca de la tecnología se nos desvanece el usuario

  9. we are the web es precioso!!! que lindo como se cuenta la historia esta… lo mandé a algunos amigos informáticos y lo encontraron super. O sea, no solo apto para brutas informáticas como yo. Gracias por el mail y todo lo que se dió.

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