Zen Tido

Oía los latidos de mi corazón. Oía el corazón de los demás. Oía el ruido humano que hacíamos allí sentados, sin movernos, ninguno lo más mínimo, ni siquiera cuando la cocina quedó a oscuras.
Fragmento del cuento “De qué hablamos cuando hablamos de amor” Raymond Carver.

Esta es la historia, triste historia si me permiten el calificativo, de Antonio Faithless, un joven que, una tarde de otoño, perdió en alguna calle de Buenos Aires su sentido del humor. Pasaron meses en los cuales la cuadrilla familiar intentó recuperarlo, pero todos los intentos fueron inútiles, el sentido del humor de Antonio jamás volvió a aparecer. Las mañanas pasaron de ser tiernas y plagadas de mates, caricias, jugos de fruta y licuados de semillas, a un gesto torpe y un saludo vacío, inmóvil, de labio contra cabeza.

Los pequeños problemas motrices de Antonio complicaron la situación, transformándose cada evento aislado, en un alarido candente de odio y frustración, de grito y de furia. Sin su sentido del humor Antonio estaba perdido. Era su columna vertebral, su fuente de vitalidad, su sistema inmunológico. Sin él, Antonio no era más que un boleto de subte usado, pasado por arriba y pisado sin clemencia, infinidad de veces, sin registro. Sus ojos, ya llegando al verano, se empezaron a apagar, como la mecha de un cohete. Las noches con Antonio eran una pesadilla dantesca, eran el mismo infierno. La densidad de Antonio proyectada al infinito, arrancaba bostezos legendarios de las personas a las cuales deseaba impresionar. Era implacable.

Tristemente Antonio comenzó a aislarse de las demás personas, las cuales tiempo atrás, formaban el grupo de sus afectos, su entorno. Pero no se alejaba en términos de distancias posibles de ser establecidas con el uso de instrumentos representantes del sistema métrico decimal. Se alejaba de ellas estando a su lado, se hacía invisible en medio de la gente a la que amaba y respetaba. Antonio no podía disociarse de la nostalgia, extrañaba su sentido del humor y entendía perfectamente sus incapacidades y la necesidad imperiosa de hacer algo al respecto y hacerlo rápido. Pero aún así, prefirió alimentar la grandeza de su propia tragedia y se dedico a escribir las piezas más exquisitas en solitario. Vanagloriándose de su desgracia, siendo egoísta con las palabras y muy irresponsable con el sentido común.

Cuando el verano había gastado ya su primer mes, Antonio se quedó solo. Por supuesto que pudo evitarlo, pero no lo hizo. Tuvo la peregrina posibilidad de hacer sonar su dedo corazón contra su dedo pulgar y detener el tiempo de un chasquido. Sentarse dentro de ese intervalo y refrescarse (y refrescarlo) con un vaso de limonada. Pudo haberse dado el lujo de pensar en calles nevadas, caricias nocturnas, perfumes de mañana, sus besos, un rayo da luz que lo atraviesa y que lo libra de todo mal.

Antonio pudo pensar en todo aquello porque alguna vez fue suyo, estuvo para él, le juró amor incondicional. La realidad, triste realidad, es que Antonio pudo hacer todo, pero, como todo en esta santa vida es equilibrio, también tuvo la posibilidad de hacer “nada”. Y, perezoso como siempre, eligió la segunda opción. Antonio se encerró en su habitación con la firme promesa de no salir nunca más de ella y, luego de liberarlo de sus cadenas y dejarlo salir del placard, se dedicó a jugar con su sentido del humor, en soledad.

Anuncios

3 comentarios en “Zen Tido

  1. Digale, kill, a Antonio que no es irreparable esa pérdida, que el sentido del humor se recupera. Lo que mata, ya sabe, es la humedad.
    Saludos, que tenga un buen día.

  2. Pero si Antonio juega con su sentido del humor solo en su habitación, significa que necesitaba todo ese tiempo de espanto y seriedad para reencontrarlo. Algunas veces aburrimos a los demás con nuestra “densidad”, pero para nosotros a sido necesaria la etapa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s