Sin final para los viejitos

Un hombre se acercó a la puerta de entrada de mi casa. Era de noche, casi las dos de la mañana. El hombre estaba vestido con ropas oscuras y no se llegaba a ver su rostro. Yo lo observaba en pijamas mientras comía pochoclo sentado en los cables de las empresas de cable que corren paralelos a la calle. El hombre no dudó un instante, sacó una barreta y rompió la puerta de entrada de la casa con la misma facilidad con la que un cocinero machaca un ajo bajo la palma de la mano. Una vez dentro de mi casa se movió con velocidad, identificó mi habitación y, para cuando pude haber reaccionado ya me había disparado con una pistola de presión y hecho un túnel en mi frente.
Mientras tanto seguía con el pochoclo y cuando se dirigió a asesinar a mi perra, edenor cortó la luz y me quedé sin ver el final de “No country for old men”.

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6 comentarios en “Sin final para los viejitos

  1. juajaja hoy leí el diario yme quedó todo claro (con la película… con tu sueño, no sé…)…juajaja… soy un caso de desubicada…

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