Ancla de la esperanza


Por la mañana monsieur le cactus dijo que él mismo iba a comprar las flores, antes de preparar las tostadas de pan negro y sacar de la heladera el queso untable y la mermelada de naranja y jengibre.
Tal vez hace mucho tiempo que no escribo o, lo más aterrador, tal vez hace mucho tiempo que no tengo nada que considere importante contarme para mi futuro, razón por la cual fue que abrí este espacio. Tal vez hace mucho que no saco fotos, que perdí la deliciosa curiosidad de mirar las cosas con otro ojo. Mi presente me sienta hoy delante de vos hablando de inputs y yo no entendiendo por qué las cosas son enriedos que proceden de la concurrencia y encuentro de factores diversos. Y el vino ya no alcanza diría mi abuelo, el hambre no tiene fronteras diría mi padre, vos no le das valor a nada, diría mi madre. Mientras tanto yo, sin privarme de protección, pierdo teléfonos celulares pero no las esperanzas. Es que no puede complicarse más, no me vas a convencer solo con tu frente arrugada o con tu necesidad exasperante de entender por qué el polen necesita que lo distribuyan. Yo prefiero la magia, prefiero llorar cuando llueve y hay truenos, prefiero esperar a que por fin algún día me mires a los ojos antes de decirme chau.

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6 comentarios en “Ancla de la esperanza

  1. NO podes escribir tan bien, que quiera copiarte, copy paste y que nunca te enteres, llevarme los galardones y que ni te enteres…

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