Julio

La nochecita me sorprendió tiritando, tieso, roto, descompuesto de infamia y preocupación. Siempre se puede estar un poco peor, siempre le podés mojar la oreja al destino y con cara de Dalai Lama escupirle en la cara un, “viste rico, yo la puedo cagar más que vos”.

Son días de confusión, la sensación de no saber nada me incendia los nevios, me ensordece el alma. Soy un álamo al costado del camino, plantado en el terreno por años, danzando la misma farsa una y mil veces, pero hoy ya no quiero sacar a pasear el enojo nunca más, lo quiero estacionar en el fondo del garage para darle descanso, hoy quiero y tengo ganas de cosas reales.

Pero sí mis queridos amigos, como siempre me especializo en aparecer a destiempo, en renguear de propuestas y en mi flojera de espíritu, compañera de aventuras no en las sendas del Tafí, pero si por Liniers y aledaños.

Ya entendí que no tengo miedo y que el tiempo es un ayudante soñado. El baile de los tres mil secretos perdió uno más en favor de los infieles, uno más de los locos que viajan en la niebla, a ciegas, experimentando el terreno sólo con los dedos gordos de los pies. Ni la lasagna ni los zapallitos, ni el sushi ni las Amor, nada y todo. Todo y algo más. Hoy solo me hace falta tener un poco más de oportunismo para poder mirarte a la cara sin ponerme colorado.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s