8
Feb
Publicado por Kill en Ajenos. Dejar un comentario
Y ahora que la mierda ya me llega hasta los ojos
y ahora que no hago otra cosa que limpiarme
será que no he querido oír tus llantos
será que no he querido oír tus llantos
será que también lloro…
Y has venido guapa con los ojos inundados
de cosas que has vivido sin estar yo a tu lado
será que no he querido oír tus llantos
será que no he querido oír tus llantos
será que también lloro…
Y no me has perdonado aunque yo sí que lo haga
yo ya me he limpiado las uñas cuando debía
será que no he querido oír tus llantos
será que no he querido oír tus llantos
será que estoy muy solo…
Y no me hagas preguntas cuando ya no miro atrás
y no me hagas preguntas si la historia ya no es mía
y tengo ganas de viajar un poco…
y tengo ganas de viajar un poco…
será que estoy muy solo…
Y qué voy a enseñarte si me enseñabas tú todo…
y qué vas a enseñarme cuando quiero que te largues
ahora no sales nunca de mi sitio…
ahora no sales nunca de mi sitio…
será que no te encuentras…
Y ahora que los lazos ya no unen nunca a nadie
ahora que no confiaré ya nunca más en nadie
me necesitas sólo por los ojos
me necesitas sólo por los ojos
A mí ya no me llames…
A mí ya no me llames…
A mí ya no me llames…
Espaldamaceta – Y ahora que la mierda ya me llega hasta los ojos.
31
Dic
Publicado por Kill en Diario. Dejar un comentario
De izquierda a derecha la vista panea en un dos por cuatro visualmente infectado de luz hasta que las pupilas chocan con ese espacio, que no es más que el infinito a través de una ventana de vidrio, media sucia en algún lado, medio limpia digo, hoy. Las sábanas blancas de mi alma responden todas en absoluto a un instinto, a un espacio que llena de luz mi pensamiento y me deja conectar desde otro lugar, más misterioso, más eterno, menos rígido y controlador, más abierto al conociemiento y casi limpio de paranoia. Un lugar en el cual dejo todos los músculos sueltos, ser como quieran ser, naturales, pesados, densos. Mis ojos buscan ese lugar en el cielo, ese que conecta al lugar en el cual está almacenada toda le energía acumulada durante miles de calpas, desde el tiempo de los tiempos, el lugar donde se guarda la energía del intento del ser humano, pero desde un ser humano imposible, un ser humano en igualdad, no importa nada de él, ni su educación, ni su infancia, sus padres o sus intentos de suicidio a corto o largo plazo, ese lugar nos condensa a todos en un sólo impulso que algún día sacará de eje a esta galaxia, borracha de luz y ciega de movimientos. Buscan ese lugar y creen haberlo encontrado con los ojos cerrados, lo toco, mi mano sobre él, despido a un ser que quise durante treinta y nueve largos años, para recibir a éste, un brand new marinero de las mil tormentas al juego de las almas. Bienvenido seas
6
Dic
Publicado por Kill en Aprendizaje. Dejar un comentario
Should I bolt every time I get that feeling in my gut when I meet someone new? Well, I’ve been listening to my gut since I was 14 years old, and frankly speaking, I’ve come to the conclusion that my guts have shit for brains.
De a dos, las vacilaciones socavan los límites de la cordura, destruyen toda seguridad ganada individualmente.
Hay que prescindir de mucho para intentar pasear en semejantes ecuaciones.
Llega un momento en el que todo lo que parecía seguro ya no lo es, entonces todo es un riesgo, hasta cocinar la misma sopa.
1
Dic
Publicado por Kill en De la vida y el amor. 1 comentario
Do you know what I am doing, Miss Kenton? I am placing my mind elsewhere while you chatter away.
Hoy lo encontré, escondido en el fondo de la heladera entre la lata de rajas de jalapeño y la de hummus, tu frasco de café instantáneo.
Valiéndome de sus principales características, tuve un viaje instantáneo hasta varios momentos que nos unieron con él de por medio.
Cómo te amaba en esos momentos!
Sacabas de foco al mundo, lo eras todo para mí, vos y tu risita lenguita y tus abrazos despacios de bracitos entumecidos.
Teníamos un encastre perfecto, ah, el café se venció, y yo… yo sigo viviendo en el pasado.
12
Nov
Publicado por Kill en Ajenos. 2 comentarios

Un hilo rojo, invisible, conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, a pesar del tiempo, del lugar, a pesar de las circunstancias; el hilo puede tensarse o enredarse, pero nunca llegará a romperse.
7
Sep
Publicado por Kill en Ajenos. 4 comentarios
Como dijo una gran amiga..
“Rompeme el corazón, pero no las pelotas”
Que así sea…
31
Jul
Publicado por Kill en Aprendizaje. 5 comentarios
“…iba cambiándome de ciudad
iba perdiendo capacidad
iba contando sólo en parte la verdad…”
Bien, reconozco que hace bastante que no escribo. Llegué a creer que había perdido la capacidad de hacerlo.
Ahora mismo estoy pensando en dejar este cuarto y salir corriendo a Bangalore a tragar gin tonic como un oligofrénico.
Así y todo se murió Michael, Berlusconi inició la era del sexo “políticamente” correcto, pasaron las estaciones, Brasil, los delfines, el HD, el 4 punto 0 y la exacerbación del gin tonic con pepino. Me es complicado aceptar mi porpia incapacidad para aceptar que tengo movimiento, para reconocer como todo un caballero que, a pesar de todos mis esfuerzos para desmerecerme algunas cosas estoy moviendo.
Y es por esto y no por otra cosa, que hay un stickie amarillo pegado en mi monitor, testigo inmóvil de los días en esta oficina tan moderna como asfixiante.
Pegado inmóvil me recuerda que los días de omnipotencia pasaron, que muy a pesar de mis esfuerzos quijotescos hay cosas que no voy a poder cambiar, porque sencillamente no nacieron para ser cambiadas, sino para ser aceptadas.
Miro mis piernas cruzadas, bebo otro trago de vino y le doy la pitada mortal a mi cigarro, antes de perderme hasta que decida otra entrega en este mundo de letras y de hiperlinks. Me voy caminando en fuga al horizonte viendo como las cosas siguen cambiando siempre igual.
30
Jun
Publicado por Kill en Aprendizaje. 2 comentarios
No duró nada, pasó con el apuro de los nubarrones del sudeste, claro
que derramó toda su energía, pero en definitiva no duró nada, por lo
menos para mí; que siempre espero más de todo.
Por un momento estoy sentado en la puerta de mi casa, el final de mi
niñez. Veo el barrio, reconozco las caras y los aromas, mis ojos se
humedecen y una voz me llama por mi nombre, es hora, por fin, de
jugar.
El tren de las fechas me trajo a donde estoy, hoy más que nunca,
sentir las caricias a distancia de la gente que me quiere y me lo
dice, como puede; decía, hoy más que nunca: cuando cierre mis ojos
para el descanso pensaré en los horarios, las distancias y el cariño,
que como el más testarudo de los yuyos, crece y hasta de vez en cuando
nos regala una flor con forma de sonrisa.
22
May
Publicado por Kill en Diario. 2 comentarios
Una caída desde lo profundo hacia lo vasto de aquella pradera de los viajes, esos que solía tomar sin dejar de estar sentado en la cocina de la casa de mi abuela Paula, practico, haciendome tiempo para degustar algunos entremeses sin dejar de lado la lectura obligatorio de ojos y humores tan común en el universo hollywoodense.
Me hago un bollo humano, una masa sin forma, una medialuna que no es, un montón de vacío apretado en una mano. Estoy solo, ya no hay nadie en la habitación, sólo yo, con mi cicatriz, solo, sin ganas de seguir conversando. Al menos por el momento.
3
May
Publicado por Kill en Catarsis. 1 comentario
Estar frente a la ventana de la habitación de mi nueva vida, un domingo de otoño casi cuando el sol se encuentra con los noventa grados, con mate, miel y el disco de Robert Plant y Alison Krauss produce en mí una sensanción de bienestar que hace mucho no experimento.
La mirada sin fin desde el décimo piso se pierde en el fuera de foco de los edificios de la zona más norte de la ciudad y sólo es interrumpida por alguna bandada de pájaros que se regocijan entre la brisa y el sol en idas y vueltas, como si todos juntos ensayaran una coreografía perfecta de acrobacias voladoras o simplemente jugaran a la mancha.
Un mate más, revisar un poco el pasado para reír de lo que debí reir en algún momento, vivir este presente y sentirme afortunado y por lo menos, intentar planear algo chiquito para un futuro bastante inmediato.
Es un domingo, pero no es un domingo más, cada poro de mi piel lo siente, una y mil veces, en cada contacto con el aire, en cada parpadeo de mis ojos, no es lo mismo, creeme cuando te lo digo.
Estoy creciendo y, mientras lo hago, acepto que duele, que es una tarea ardua y muchas veces angustiante, que queda gente en el camino no se sabe por cuanto tiempo, pero queda en el camino, cimentando cada uno de los escalones pisados para llegar a este estadío.
Uno a veinte de cientos, dice mi gmail cuando reviso conversaciones con algunas de las personas co-protagonistas principales de la novela de mi vida estos últimos 6 años, me da curiosidad y reviso nuestras conversaciones. Es un material inagotable y me muestra y me hace recordar qué era lo que estaba haciendo mientras daba respuestas tan preformateadas. Me pregunto por qué no tuve la lucidez para comunicar la angustia que sentía en esos momentos, producto de factores humanos externos, con energía negativa, que me absorbieron hasta la última gota de energía. Si, mientras mis personas queridas se preocupaban por mi, yo sufría al ser confrontado constantemente y, mientras intentaba no preocupar a esas adorables personas, me alejaba de ellos con un “ok”, malas decisiones que se pagan con el desarraigo.
De todas formas, no estoy tratando de ser duro conmigo mismo, ni autocompadecerme, solo me fascina lo empecinado que estuve en fallar en el intento por comunicarme en esos cientos de mensajes.
Hoy es distinto, no porque no haya algún tipo de malestar, sino porque yo estoy más despierto ante este tipo de eventos y entiendo que la mejor manera de atesorar mi entorno es contarles como me siento y no tamisar la información para que no se angustien.
Se vienen momentos de fijar nuevos objetivos y yo soy mi testigo más fuerte en este caso, siempre que me planteé un objetivo lo cumplí, o hice todo lo posible para cumplirlo. Es que en mí, siempre lo complicado no fue hacer, sino pensar que era lo que quería realmente hacer, cual era mi deseo, que travieso, jugaba a las escondidas en lo más profundo de mi panza.