Despacito

21Jul08

La gente lo veía y sentía inmediatamente una sensación honesta de tranquilidad, seguida de cierto orgullo o privilegio, seguida de una sensación de seguridad, la cual terminaba desembocando en una lista de deseos. Él en cambio, los veía y lo único que le provocaba era pensar, dejando la culpa en un rincón, “despacito, conmigo, despacito”.


Julio

12Jul08

La nochecita me sorprendió tiritando, tieso, roto, descompuesto de infamia y preocupación. Siempre se puede estar un poco peor, siempre le podés mojar la oreja al destino y con cara de Dalai Lama escupirle en la cara un, “viste rico, yo la puedo cagar más que vos”.

Son días de confusión, la sensación de no saber nada me incendia los nevios, me ensordece el alma. Soy un álamo al costado del camino, plantado en el terreno por años, danzando la misma farsa una y mil veces, pero hoy ya no quiero sacar a pasear el enojo nunca más, lo quiero estacionar en el fondo del garage para darle descanso, hoy quiero y tengo ganas de cosas reales.

Pero sí mis queridos amigos, como siempre me especializo en aparecer a destiempo, en renguear de propuestas y en mi flojera de espíritu, compañera de aventuras no en las sendas del Tafí, pero si por Liniers y aledaños.

Ya entendí que no tengo miedo y que el tiempo es un ayudante soñado. El baile de los tres mil secretos perdió uno más en favor de los infieles, uno más de los locos que viajan en la niebla, a ciegas, experimentando el terreno sólo con los dedos gordos de los pies. Ni la lasagna ni los zapallitos, ni el sushi ni las Amor, nada y todo. Todo y algo más. Hoy solo me hace falta tener un poco más de oportunismo para poder mirarte a la cara sin ponerme colorado.


Güik

09Jun08

No es posible que todo el mundo te quiera, no es posible y menos posible es que te quieran las veinticuatro horas del día. Pero lo que es más difícil es asumir que necesitás muestras de cariño expresas durante todo el día. En algún momento un conflicto de intereses debe golpear la puerta y hacerte acordar que estás forjado desde tu alma hacia la punta de tu nariz y que no tenés más compañero que tu amor propio. En ese momento es donde empieza a oscilar la balanza, de izquierda a derecha, de arriba hacia abajo. Toda la infancia y la adolescencia de un lado se debaten con los miedos y los impedimentos y entonces no hay sosiego, solo una sensación de asfixia y una punción en la boca del estómago.

No es possible que todo el mundo te quiera todo el tiempo todos los días, los meses, los años, lo sigo repitiendo y me miro al espejo. En algún momento sentís que tenés que seguir tu camino y que es imposible soslayar las certezas por más tiempo del pasado. Es un minuto que transcurre fugaz como cuando decido entre una medialuna de manteca o una de grasa, un churro común o uno relleno con dulce de leche.

No es posible que todo el mundo te quiera, no es posible y menos posible es que te quieran las veinticuatro horas del día, esta es mi debilidad, mi talón de Aquiles y me muero de ganas de enamorarme de alguien, solo que no pasa, no lo siento, no lo veo venir. Mi pecho es como un desierto lleno de piedras y de cardos, donde lo único que pasa es el viento que arremolina el polvo y las ansias. Tengo que bancarme que no me quieran, por lo menos si quiero seguir pasando desapercibido, sano y salvo, ante mi, ante el mundo, sin que nadie logre conocerme y entender mi debilidad.




Por la mañana monsieur le cactus dijo que él mismo iba a comprar las flores, antes de preparar las tostadas de pan negro y sacar de la heladera el queso untable y la mermelada de naranja y jengibre.
Tal vez hace mucho tiempo que no escribo o, lo más aterrador, tal vez hace mucho tiempo que no tengo nada que considere importante contarme para mi futuro, razón por la cual fue que abrí este espacio. Tal vez hace mucho que no saco fotos, que perdí la deliciosa curiosidad de mirar las cosas con otro ojo. Mi presente me sienta hoy delante de vos hablando de inputs y yo no entendiendo por qué las cosas son enriedos que proceden de la concurrencia y encuentro de factores diversos. Y el vino ya no alcanza diría mi abuelo, el hambre no tiene fronteras diría mi padre, vos no le das valor a nada, diría mi madre. Mientras tanto yo, sin privarme de protección, pierdo teléfonos celulares pero no las esperanzas. Es que no puede complicarse más, no me vas a convencer solo con tu frente arrugada o con tu necesidad exasperante de entender por qué el polen necesita que lo distribuyan. Yo prefiero la magia, prefiero llorar cuando llueve y hay truenos, prefiero esperar a que por fin algún día me mires a los ojos antes de decirme chau.


Sketches

21Mar08

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Cuando se hayan agotado todos los recursos. Cuando ya no desee beber más de la fuente de tu ombligo. Cuando el cielo sea violeta y deje el ciano para los amargos resquemores de los amantes desdichados. Cuando los dientes de tu sonrisa blanca muerdan la madera para contener el dolor de mi vientre. Cuando los últimos valientes salgan a pasear en cañitas voladoras a las cuatro de la madrugada en navidad. Cuando las astromelias huelan a limón y las azucenas a pochoclo. Cuando el corazón se ahogue en el rincón más remoto del fondo del río. No voy a tener miedo, porque tus ojos estarán esperándome del otro lado y el suave contacto con la piel de tus manos alimentará mi sueño de una sonrisa con sabor a pez.


Un hombre se acercó a la puerta de entrada de mi casa. Era de noche, casi las dos de la mañana. El hombre estaba vestido con ropas oscuras y no se llegaba a ver su rostro. Yo lo observaba en pijamas mientras comía pochoclo sentado en los cables de las empresas de cable que corren paralelos a la calle. El hombre no dudó un instante, sacó una barreta y rompió la puerta de entrada de la casa con la misma facilidad con la que un cocinero machaca un ajo bajo la palma de la mano. Una vez dentro de mi casa se movió con velocidad, identificó mi habitación y, para cuando pude haber reaccionado ya me había disparado con una pistola de presión y hecho un túnel en mi frente.
Mientras tanto seguía con el pochoclo y cuando se dirigió a asesinar a mi perra, edenor cortó la luz y me quedé sin ver el final de “No country for old men”.


¿Por qué vivir de compasión? ¿Por qué las ganas de sentirse de prestado me dan tanta repugnancia? Recuerdo cuando supe tener una banda de rock con amigos. Eso fue hace mucho tiempo, cuando tenía 20 años y una mirada mucho más inocente me mostraba el panorama tamizado. Un día dos de los chicos nos juntaron en el comedor, puesto que la sala de ensayo estaba en la casa de uno de ellos, para contarnos que habían decidido dejar el grupo porque no estaban seguros de querer seguir tocando y no le veían futuro. Recuerdo que me puso triste pero los comprendí de inmediato porque era algo que me venía cuestionando hace rato, ¿hasta cuando seguir con este ladrillo? La cuestión se puso densa cuando se me ocurrió, a veces tengo unas ideas brillantes pero un poco invasivas, visitar a este amigo una tarde de jueves.

Me los encontré tocando con otros dos pibes, resulta que estaban tocando juntos desde hacía varias semanas y decidieron irse con ellos pero por supuesto no nos lo contaron, tuvieron la peregrina idea de decidir por nosotros, de proteger nuestra sanidad mental de tamaño desengaño, privarnos del gusto amargo del abandono. Hubiera sido una buena idea que le hubieran puesto al grupo “Los Magnánimos”, pero no, ni siquiera les anduvo el engranaje para eso y se pusieron Res Non Verb, porque era evidente que ellos tocaban pero no creían en la palabra.

Poniendo un manto de sinceridad a todo este asunto, no tengo la más pálida idea de qué es lo que quería decir con toda esta historieta, pero aquí la encontré, entre los drafts, abandonada como mi primo y yo con nuestros instrumentos, esperando que me llamara la atención su nombre, “Entrada 293″. Mi querida entrada, mi querido Blog, ya con más de tres años “al aire” aguanta el paso del tiempo y de los embates de la real academia. Lo importante es el objeto, no el sujeto.

La noche se deja sentir en mis ojos y decido que me voy a dormir mientras me despido hasta mañana de este espacio con la seguridad de haber vuelto y tener algunas que otras ganas de contar un par de cosas que andan habitando mi cabeza, compartidas entre el lobo, el tarot, las pecas cubanas y algún que otro alimento digno de comentarse y acompañarse con buena música y cine.


Nux Vómica

18Oct07

La mano se desliza en cámara lenta desde alguna parte debajo de la almohada hasta la mesa de noche y al llegar a destino explora la superficie en busca de las dichosas gotas para destapar la nariz. En su mente, que no es más que un mar de espinas, una palabra subyace al desconcierto, Nafazolina.

Años litigando con el dolor y con la sensación de desazón, ese gusto a poco que es okupa en la lengua y que lo hace ser parte de un personaje construido de afuera hacia adentro. Mucho tiempo sentado en el umbral de la puerta de su casa, sonriendo a los vecinos del barrio y creyendo que existe una verdadera necesidad de caer en gracia. Una tarde se da cuenta de que ni siquiera es su casa la que está detrás del umbral en el que está sentado hace tanto tiempo y que ni siquiera son sus luchas las que vitoreó por siglos y que ni siquiera son sus ojos reflejados en una ventana rota los que lloran lágrimas púrpuras.

Entonces decidió que era tiempo de dar un volantazo repentino, tal vez un poco inesperado pero no por ello menos necesario. Tal vez otoño, tal vez foie gras, tal vez Paris y el Sena. Tal vez un avión y el pensamiento regado por un mar de asientos de colores atractivos y carritos con comidas envasadas en polietileno. Tal vez no escapar, sino solo correrse un poco, tal vez buscar su oportunidad en algún lugar donde no lo conozca nadie y ya no tenga motivos para dejar de ser quien fue siempre y quien siempre será, porque, seamos francos, no hay Nux Vómica que calme esta pulsión.


Regocijo

25Sep07

Me regocija la noche, la madrugada con sus colores y sus mil silencios. Me regocija el abrazo de las estrellas y el frío que me pone roja la nariz y duro los huesos. Me regocija la vodka, compañera silenciosa, asistente inerte de mi humanidad desacreditada. La música suena monótona en el ambiente enrarecido por las fotos de mi viaje de egresados y las cartas al gran amor de mi adolescencia (a quien amé en silencio más de tres años) que vino a encontrarme veinte años después, como un capricho del destino quiso S. buscarme y yo, que me dejo encontrar, miro a la luna y esbozo una sonrisa. Junto con ellas vinieron montones de papeles amarillos de los años ochenta con escritos, algunos hacia ella, otros gritos a mi alrededor. Es que S. fue mi primer blog, aunque ella ni siquiera sepa qué es un blog, era la guardiana de todo lo que se me ocurría escribir a mis dieciseis. Prueba de ello el texto que reproduzco a continuación y que no es más que la prueba viva de que soy un melancólico incurable. Su nombre es “Ambición” es el Opus XVIII de una larga lista de textos que dejaba en custodia de S. ni bien los terminaba y fue escrito algún día entre los años ochenta y seis y ochenta y ocho.

Si te dicen Cenicienta será morboso o no. El demonio consagra a muerte a todos los infieles y traidores de este mundo, chau todos mis opus están contra el mundo, ninguno está a favor. ¿Está pasando algo entonces? Y si, debe estar pasando algo anormal porque la vida ya no es la misma. Y no es por el país sino por la vida porque en todos los países la gente se queja, es porque son ambiciosos y no se bancan lo que tienen, quieren más, más y más. Necesitan mucho poder para saciar las ambiciones de su estúpido ego, todos quieren subir, pero como ellos criticaron a los que estaban arriba, estos cuando estén abajo los criticarán por el sólo hecho de estar arriba!!!
Por eso loco, copate y quedate con nosotros, que siempre estaremos abajo, pero con la mente arriba.